Un asunto sobre las tildes, solo eso

 

Hay un hecho muy controvertido y que ha hecho correr, no ríos, mares de tinta. Todo el mundo opina a diario sobre este tema tan peliagudo y no hay rincón alguno en nuestros pueblos y ciudades en el que no se hable sobre el particular. Es un tema que, sin duda, ha dividido familias y creo que ha llegado el momento de arrojar algo de luz sobre él. Me refiero, como no podría ser de otra manera, a la decisión que en su día tomó la R.A.E. de suprimir la tilde en el adverbio de lugar «solo» y en los pronombres demostrativos «ese, aquel…».

Hay quien sostiene que no es una norma, que es un consejo que la Academia nos da. Otros aseguran que si pones una tilde en un «solo» arderás en el infierno de los iletrados.

Los primeros argumentan que hay situaciones en las que quitarle la tilde a «solo» provoca ambigüedad semántica, y enarbolan como ejemplo paradigmático de ello el siguiente titular periodístico:

CSmEgHbXAAEfe9G

 

Que, efectivamente, puede dar lugar a dos significados:

  • Que Erdogan gobernara sin compañía sería un hecho peligroso para Turquía.
  • El hecho de que gobernara Erdogan únicamente sería peligroso para Turquía.

Volviendo a los que abrazan la ortodoxia que marca la R.A.E., estos sostienen que en este titular el supuesto equívoco se hubiera podido eliminar con una simple coma:

  • Que Erdogan gobernara solo, sería peligroso para Turquía.
  • Que Erdogan gobernara, solo sería peligroso para Turquía.

Parece que tampoco les falta razón.

Para solventar tamaño entuerto creo que deberíamos acudir a la fuente, convengamos que ha de ser la Academia (que fija, brilla y da esplendor), la que dirima entre unos y otros.

Para ello hace unos días escribí a la R.A.E. preguntándoles cómo deberíamos proceder en Lector Cero (al corregir manuscritos) sobre este particular. Mi pregunta fue:

Buenas tardes:

Me gustaría saber si la norma de no poner tilde en el adverbio «solo» y en los

pronombres demostrativos «ese, aquel…» es una regla de ortografía o es una

sugerencia que hace la R.A.E. Es decir, quería saber si obligatorio o no.

Muchas gracias por su respuesta.

 

Elías García

Director de Lector Cero

Al cabo de unos días me llegó la respuesta:

En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

De acuerdo con las reglas vigentes hoy, no solo es correcto escribir siempre sin tilde la palabra solo (también cuando es adverbio) y los demostrativos (también cuando son pronombres), sino que es la opción más recomendable, incluso cuando exista riesgo de ambigüedad, como ocurre en enunciados como estos:

      Me he tomado un café solo.

      ¿Por qué ocultaron aquellos documentos al juez?

     Se pueden seguir tildando los pronombres demostrativos y el adverbio solo, pero exclusivamente cuando existe riesgo de ambigüedad porque pudieran interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, o como determinantes o como pronombres a la vez, y no en todos los casos. De manera que, en enunciados en los que no existe ese riesgo (como los siguientes), se considera incorrecto escribir el adverbio solo y los demostrativos con tilde (es decir, es obligatorio escribirlos sin tilde):

     Solo quiere celebrar su cumpleaños con nosotros.

     Esta no me gusta nada; prefiero esa.

     En este sentido, si usted escribe siempre sin tilde la palabra solo y los demostrativos, nunca cometerá ningún error. Por otra parte, si debe corregir un texto en el que el adverbio solo o un pronombre demostrativo está escrito con tilde en un contexto en el que puede ser ambiguos, esto es, en el que pueden interpretarse también como adjetivos, sería correcto y no debería corregirlo (aunque también sería correcto escribir esas palabras sin tilde). Ahora bien, si encuentra la palabra solo  o un pronombre demostrativo escritos con tilde no existiendo riesgo de ambigüedad, debe considerarlo un error y corregirlo.

 Reciba un cordial saludo.

__________

Departamento de «Español al día»

Real Academia Española

Espero y deseo que esto haya aclarado dudas y haya acercado posturas entre unos y otros sobre este espinoso tema y, a partir de este momento, podamos dedicarnos a cosas importantes como, por ejemplo, a disfrutar escribiendo.

Una vez más ha sido un placer.

 

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Cómo escribir números. ¿Cifras o letras?

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Una duda muy habitual a la hora de escribir un número es si debemos hacerlo con palabras o con cifras.

La RAE indica que, como norma general, en obras literarias resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras.

No obstante nos da unas recomendaciones generales al respecto:

Se escribirán preferentemente con letras:

  • Los números que pueden expresarse en una sola palabra: Tengo treinta años, habría allí unas quinientas personas…
  • Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras: Robaron cien mil euros, el premio fue de dos millones
  • Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción «y», (hasta noventa y nueve): Cumplió cuarenta y cinco años.
  • Todos los números aproximados o los usados con intención expresiva: ¡Te lo he dicho mil millones de veces!
  • Los números que forman parte de locuciones o frases hechas: No hay dos sin tres, vaya tres patas para un banco…
  • Es preferible escribir con letras los números de unidades de medida cuando estos no están escritos en abreviatura: la casa estaba a tres kilómetros de la carretera.

En cambio deberemos escribir con cifras en los siguientes casos:

  • Los números que para escribirlos necesitaríamos cuatro o más palabras: Valladolid tiene 306 830 habitantes.
  • Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: La temperatura es de 15 ºC.
  • Los números seguidos de la abreviatura del elemento que cualifican: Este libro tiene más de 500 págs.
  • Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: Habitación 203, gráfica 4…
  • Cuando escribamos números de más de cuatro cifras, estas las agruparemos de tres en tres, empezando por la derecha, y separando los grupos por espacios en blanco: (1 567 998). No se separan con comas ni con puntos. Cuando el número tiene cuatro cifras no hay que separar las cifras: (8557).

Estos son los casos que creemos que más se le pueden presentar al escritor de ficción. Espero que te haya servido de ayuda.


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Apenas un esbozo acerca de los plurales de los nombres compuestos

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Trataremos hoy el apasionante mundo de los plurales en los nombres compuestos, que en algunos casos generan importantes dudas y acarrean errores en la escritura.

  • En los nombres compuestos de una sola palabra, se pluraliza únicamente el último elemento: bocamanga – bocamangas.
  • Cuando los dos sustantivos se escriben separados pero constituyen una unidad léxica en la que el segundo elemento aporta información determinativa, solo se marca el plural en el primero: año luz – años luz.
  • Cuando el segundo sustantivo adjetiva al primer sustantivo, cabe la posibilidad de poderlos pluralizar: aviones nodriza – aviones nodrizas.
  • También ocurre esto con los colores según actúen como adjetivos o sustantivos: falda verde – (sustantivo) faldas verde – (adjetivo) faldas verdes.
  • Los sustantivos macho y hembra, cuando modifican a otro sustantivo, no se pluralizan: tigre macho – tigres macho.
  • Los compuestos de nombre y verbos habitualmente se forman con sustantivos en plural, en ese caso no se pluraliza: el sacacorchos – los sacacorchos. En el caso de que el sustantivo sea singular, se hará el plural como lo hace dicho sustantivo: el tragaluz – los tragaluces.
  • El resto de compuestos nominales que se suelen formar en una palabra se ajustan a las reglas generales: avemarías, malentendidos… esto también es de aplicación en grupos sintácticos complejos del tipo: tentempiés, hazmerreíres…
  • Como excepción podemos citar las palabras «cualquiera» y «quienquiera» siempre en uso nominal: cualesquiera y quienesquiera. Como vemos, se pluraliza el primer elemento.

Espero que esto haya resultado de cierta utilidad.

Este tema es bastante más amplio, pero eso impediría que esta entrada fuera apenas un esbozo, y no.


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Brevísima explicación sobre la ortografía de los prefijos

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Es una duda ortográfica muy habitual la manera en la que debemos escribir las palabras que llevan un prefijo.

Veamos los distintos casos que se nos pueden presentar:

  • Se escriben en una sola palabra cuando el prefijo afecta a una base univerbal (constituida por una sola palabra): exmilitar, precontrato, proamericano, supercutre, antifascista, infrahumano…
  • El prefijo se escribe separado cuando la base es pluriverbal: anti pena de muerte, pro derechos humanos, ex primer ministro…
  • Se escribe con guion cuando la base es una palabra que comienza con mayúscula: anti-OTAN, mini-USB, pro-Obama… También se separa con guion cuando la base es un número: super-8, sub-21…

Por tanto, cómo se escriben estas palabras no depende del prefijo, sino de la base a la que afecta el prefijo.

No quería terminar esta entrada sin indicar que la palabra «súper» lleva tilde: «Voy a comprar al súper«, en cambio el prefijo «super-» no lleva tilde: «superpoderoso». Son palabras distintas.

Gracias por su atención.


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Apunte a vuelapluma sobre el queísmo

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Es curioso cómo se pone especial cuidado en no caer en el dequeísmo y este exceso de celo lleva a otro error gramatical: el queísmo. Pero vayamos por partes:

El dequeísmo consiste en el uso indebido de la preposición de delante de la conjunción que cuando la preposición no viene exigida por ninguna palabra del enunciado. Por ejemplo: «Me dijo de que se van a casar» es incorrecto.

La cosa se complica porque sí hay palabras que exigen esa preposición. Por ejemplo: «Tengo ganas de que llegue el verano» es correcto.

El queísmo es, precisamente, la supresión indebida de una preposición (generalmente de) delante de la conjunción que, cuando la preposición viene exigida por alguna palabra del enunciado.

Por lo tanto, las siguientes frases son incorrectas porque falta la preposición:

  • «Me alegro que seas feliz» (alegrarse de algo)
  • «Se acordó que tenía que ir a clase» (acordarse de algo)
  • «Insistió que nos quedáramos en su casa» (insistir en algo)

Una forma sencilla para no caer en el queísmo es transformar la frase enunciativa en interrogativa, si la pregunta requiere de la preposición al inicio, entonces deberemos conservarla en la frase enunciativa:

«Estoy seguro que vendrá» ¿De qué estoy seguro? Por tanto el ejemplo es un caso de queísmo, lo correcto sería: «Estoy seguro de que vendrá».

Este tema es bastante más extenso, ya llegará el momento de profundizar en él.

Espero de que te haya sido útil (perdón). Espero que te haya sido útil.


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Reseña: Persona de Erik Axl Sund

Aquí tenéis la reseña de Persona, de Erik Axl Sund realizada por Montse Martín y publicada en su blog Con el alma prendida a los libros.

Acaba de salir a la venta Catarsis, la tercera parte que cierra la trilogía Los rostros de Victoria Bergman.

PERSONA

Datos técnicos

Título: Persona
(Los rostros de Victoria Bergman I)

Autor: Erik Axl Sund

Editorial: Reservoir Books

Primera edición: Mayo de 2.015

Sinopsis

La psicoterapeuta Sofia Zetterlund está tratando a dos pacientes especialmente difíciles: Samuel Bai, un niño soldado de Sierra Leona, y Victoria Bergman, una mujer de mediana edad con un profundo trauma infantil.

Entre tanto, el cuerpo mutilado de un joven aparece en un parque del centro de Estocolmo. ¿Ha sufrido terribles abusos? ¿Quién es el joven de origen extranjero? En primera instancia, la policía le da poca prioridad al caso. Sin embargo, muy pronto tiene lugar otro asesinato de características similares que hace pensar que tal vez se trate de un asesino en serie.

La inspectora Kihlberg y la terapeuta Zetterlund se verán formando equipo en la resolución de este y otros casos. A medida que su relación se estrecha, tendrán que enfrentarse a las mismas preguntas: ¿cómo es posible que en una persona afloren semejantes rasgos de inhumanidad?, ¿cuándo es la víctima la que se convierte en depredador?

Persona es el primer volumen de la trilogía «Los rostros de Victoria Bergman»: un viaje a las profundidades de la psique humana.


Autor

Erik Axl Sund son dos autores en uno, pues detrás de tal nombre se esconden en realidad Jerker Eriksson (1974) y Håkan Axlander Sundquist (1965).

Håkan es ingeniero de sonido, músico y artista. Jerker fue productor de la banda de electropunk de Håkan iloveyoubaby! y actualmente trabaja como bibliotecario en una prisión.

Como Erik Axl Sund han publicado, hasta la fecha, tres novelas: Persona, Trauma y Catarsis; juntas forman la trilogía Los rostros de Victoria Bergman.

Opinión personal

No me preguntéis, porque ni yo misma lo entiendo, cómo he comprado y leído una novela que viene avalada como “el thriller del año”, una frase que me provoca, como poco, urticaria, y de la que huyo como de la peste.

No sé si ha sido la portada, el título, la sinopsis o que me gusta más la palabra psicológico junto a thriller que a un niño un caramelo, el caso es que aquí os la traigo y la he disfrutado muchísimo.

Eso sí, no es una novela apta para todos los estómagos, no porque algunas escenas sean explícitas, que lo son; el motivo es el tema del que trata en ella: la pedofilia, la pederastia, los padres que abusan de sus hijos… es algo que me supera. No creo que haya una condena suficiente para alguien que hace algo tan tremendamente repugnante y aberrante (bueno, sí, colgarlo por las pelotas hasta que me duela a mí; esto también va para el policía que han detenido hace un par de días y para cualquier hijo de perra que abuse de niños).

Antes de empezar, quería hacer un par de puntualizaciones, una para la editorial y otra para el traductor. Queridos señores que ponen precio a los libros: es un sinsentido que un libro valga en formato e-book 11,99 euros y en papel 19,90 euros. ¿Estamos locos o qué? ¿Se nos ha ido la cabeza?. Muchos lectores compulsivos preferimos leer en digital porque ya no tenemos espacio para meter más libros físicos en casa, pero a estos precios nos lo ponen bastante difícil. Los costes imagino que serán menores y eso debe repercutir en el precio. Aunque es mi opinión y la de la inmensa mayoría de los lectores, ustedes no le ponen remedio bajando los precios, pero se quejan cuando vienen duras.

Respecto al traductor, he llegado a la conclusión investigando un poco, por el tiempo que estos libros llevan publicados en Francia, que lo ha hecho del francés y no del sueco directamente. Que hasta aquí todo estupendo. Por mí como si traduce del krio, del kswajili o del urdu. Durante esas investigaciones he descubierto que es también el traductor de «mi dios» (y del de muchos de los que pasáis por aquí), Thilliez.

Pero hay algunas cosas en la novela que no me terminan a mí de cuadrar; llamadme rarita, pijotera, tiquismiquis o lo que queráis, pero no se deben utilizar palabras que la gente no usa habitualmente en sus conversaciones, como elucidación o descantillado, y repetir un montón de veces la expresión «traído por los pelos» (cuando existen sinónimos como «cogido con pinzas» para ir variando un poquito); el choque entre palabras que se pasan de cultas y el lenguaje coloquial chirría bastante.

Pero lo que más me ha molestado es un «catalanismo» que me trae por la calle de la amargura: «-Descansa un poco y puedo pasarme por tu casa después del trabajo. – ¿Quieres? – Sí, de verdad. Ve a acostarte. Traeré un poco de vino. ¿Te apetece?”. No se dice “traeré un poco de vino». Es «llevaré un poco de vino». Este ataque de mala leche es porque he pagado 12 pavos como 12 soles por un libro que no ha estado a la altura a nivel de corrección; un poquito de coherencia.

Una vez desahogada (¡¡¡qué bien me he quedado, cojona!!!), vayamos al lío, que es lo que os interesa. Como he puesto esta mañana en Twitter, menos mal que la segunda parte de la trilogía sale a la venta el 5 de junio, porque con el cliffhanger que se marca el autor, me he quedado igual o peor que antes de empezar a leer.

Sí, este libro NO ES AUTOCONCLUSIVO y forma parte de una trilogía llamada Los rostros de Victoria Bergman, compuesta por Persona, Trauma y Catarsis .

Estructurada en capítulos muy cortos titulados con nombres de localizaciones geográficas, se desarrolla en la actualidad y en fechas diferentes del pasado tanto próximo como lejano, y está ambientada en Suecia, Kiev y Sierra Leona fundamentalmente.

Escrita en tercera persona valiéndose de un narrador omnisciente, excepto la historia de Victoria en cinta que lo está en primera, con un estilo muy dinámico (en el que se alternan párrafos compuestos de frases de un tamaño normal, con otros de una sola frase muy corta), tiene una trama muy bien urdida, con varias historias aparentemente inconexas que se suceden en lugares y fechas distintas (aunque vemos rápidamente el posible punto de unión), que poco a poco van confluyendo hasta formar un todo coherente y unitario, sin que quede ningún cabo suelto (salvo los capítulos que se desarrollan en Kiev, que imagino que descubriremos que tiene que ver con el argumento en uno de los dos próximos libros o en ambos).

El ritmo ágil, con un par de giros narrativos espectaculares, uno mediada la novela y otro cuando queda más o menos un tercio, y con un uso del flashforward magistral, que nos deja ojipláticos.

Los personajes bien definidos, aunque no he conseguido empatizar con ninguno, lo cual no quiere decir que no haya gozado con la lectura. Tenemos cuatro mujeres protagonistas, tres de las cuales tienen algún tipo de problema «psicológico», pero en lugar de sentirlas valientes y con coraje, me han parecido muy «blanditas», sobre todo la  inspectora Kihlberg, a la que le hubiese dado más de un guantazo.

Los escenarios y ambientes maravillosamente logrados, con un trato del tema de los «abusos a menores» de una manera cruda y muy detallada, igual que el de los «niños-soldado», la discriminación de la mujer en Suecia (sí, reíos de la idealización que tenemos todos de los países del norte de Europa; en algunas cosas les superamos con creces) o el estudio de la psique humana y la profundización en el tema de si una persona con problemas psiquiátricos es responsable o no de sus actos.

En cuanto al desenlace, el autor nos lo adelanta unos capítulos antes de terminar la novela con un flashforward de quitarse el sombrero. Entonces pegas un grito y piensas: «no Montse, tranquila, que Erik es un buen tipo y no te va a dejar sin enterarte del fin; será autoconclusivo, ya lo verás, y dejará el resto de las tramas abiertas». Pues no. Después del impacto he sufrido otro aún peor, cuando se han acabado las páginas y ¡¡¡me he quedado con las ganas!!!. Pero que no cunda el pánico, que mis pesquisas de esta mañana han dado mucho de sí: el 5 de junio sale a la venta la segunda parte e imagino que con la que cierra la trilogía harán lo mismo.

Resumiendo, que dice el Maestro: una novela que me ha sorprendido, me ha conmovido, me ha perturbado, me ha dejado tocada en muchas ocasiones, que ha superado con creces las expectativas, y que me ha hecho darme cuenta de que debo romper el tabú de «mejor libro…», porque algunas veces, solamente algunas como en este caso, llevan razón.

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