Los latinismos

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Según la RAE, un latinismo es un préstamo procedente del latín.

Aunque la Academia nos recomienda usarlos lo menos posible cuando podamos utilizar el equivalente en nuestra lengua, no son pocas las veces que nos sacan de un apuro.

Y nosotros, a cambio, les pagamos el favor que nos hacen escribiéndolos incorrectamente.

Aquí os dejamos los más utilizados, por orden alfabético, con su verdadero significado y con su ortografía correcta.

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Sucinta nota referente al exceso en el uso de la coma

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En nuestro trabajo como correctores ortotipográficos, hemos reparado en algunos aspectos que nos apetece compartir con quien tenga a bien leer estas líneas.

Son muchos los escritores que son conscientes de que no terminan de dominar el fundamental arte de la puntuación. Las frases que escriben, cuando las lee otra persona, adquieren un significado muy diferente al que el escritor les quiso otorgar; y esto hace que una novela sea ilegible. Evidentemente para evitar esto lo mejor es acudir a un corrector profesional, él sabrá darle a nuestros textos el significado que deben tener y que una puntuación imprecisa les arrebató.

Es curioso que la mayoría de los errores de puntuación de un texto se repiten como si de un patrón se tratara.

Me gustaría en esta entrada señalar algunos de los errores más comunes con los que nos encontramos, en esta ocasión sobre el uso excesivo de la coma:

  • Las oraciones subordinadas sustantivas NO se separan con comas de la oración principal. «Me sorprende, que bebas tanto» es incorrecto. «Me comunicó, que vendría tarde» también es incorrecto.
  • En una oración causal, no se pone coma antes de la conjunción «porque».  «No quiere venir al teatro, porque dice que se aburre» es incorrecto.
  • Cuando una enumeración es sujeto de la oración y va antes del verbo, el último elemento de la enumeración no se separa con coma del verbo. «David, Juan y Miguel, fueron a ver al partido al estadio» es incorrecto, lo correcto sería: «David, Juan y Miguel fueron a ver al partido al estadio».
  • No se pone coma entre pero y una frase interrogativa o exclamativa, aunque sí se pueden poner puntos suspensivos. «Pero, ¿por qué me hablas así?» es incorrecto, en cambio «Pero… ¿por qué me hablas así? es correcto.

Podemos convenir que estos cuatro casos componen un porcentaje muy alto de los errores de exceso de puntuación. Tengamos cuidado: como en la vida, también en la puntuación los excesos son malos.

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ASÍ TRABAJAMOS EN LECTOR CERO

UnknownNos parece interesante explicar cuáles son los principios a los que nos ceñimos, todos los que elaboramos informes y realizamos correcciones en Lector Cero. Cuando un escritor nos elige para que le ayudemos en su labor creativa, somos conscientes de la responsabilidad que asumimos. Cada obra que cae en nuestras manos es igual de importante, independientemente del nombre del autor/a, del tamaño de la obra o del género literario.

  • Pretendemos ayudar al escritor, para ello es básico que seamos honestos en todos nuestros trabajos: lo que está bien, está bien; y lo que no está tan bien, no lo está. Nos ha elegido a nosotros para que seamos sinceros.
  • Para que nuestras correcciones le sean útiles al autor, hemos de ser muy concretos. Nos centramos en profundidad en cada aspecto que pensamos que es mejorable. No sirve para nada un informe literario repleto de generalidades.
  • No por ser crueles el trabajo va a estar mejor hecho. Pretendemos encontrar lo que el autor quiere decir y ayudarle a hacerlo. Un “esto está mal” no ayuda nada, siempre ofreceremos una solución a las carencias que observemos en el texto.
  • Si nos comprometemos a terminar un trabajo en una fecha, lo cumplimos.
  • Es fundamental que el autor entienda perfectamente nuestras correcciones. Utilizamos el control de cambios para marcar los comentarios y correcciones en el manuscrito. No damos nada por sobreentendido. Claridad ante todo.
  • Si el autor nos indica lo que precisa de nosotros, no son sobrepasaremos. No hay que tratar nunca textos sin terminar como una novela concluida.
  • No permitimos que nuestros gustos personales influyan en nuestra opinión.  Tenemos la ventaja de contar con especialistas en cada género literario. Por ello, dependiendo del tipo de obra de que se trate, será asignado a la persona más indicada para trabajar en ella.
  • Identificarnos con la visión que el autor tiene de su obra. Analizar antes que nada cuál es la intención del escritor y, a partir de ahí, ir señalando el camino que el propio autor quiere recorrer con su texto.
  • Respetar la autonomía del autor, que es libre para tomar en consideración nuestras indicaciones o no. El manuscrito es suyo desde el principio hasta el final de nuestro trabajo
  • Mantener siempre una comunicación fluida con el escritor: es fundamental que se sienta cómodo e identificado con lo que hacemos.

Así trabajamos en Lector Cero. Estas son las premisas que nos han llevado a ser el lector cero de cabecera de autores que llevan tiempo trabajando con nosotros. Deseamos que lo sigan haciendo y que otros muchos confíen en nuestra labor.

Gracias por confiar en Lector Cero

EL PUNTO DE VISTA

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Una novela es una historia pero también, y quizás más importante, es cómo está contada esa historia.
Cada escritor tiene su estilo, su giros verbales, su vocabulario… pero cuando un escritor se sienta para plasmar su historia ha de tomar la primera decisión: el punto de vista
Llevemos esto al cine, al rodaje de una película. El director tiene su forma de rodar, da las indicaciones a los actores y actrices, ilumina las escenas más o menos… pero su elección primera es dónde coloca la cámara en cada escena, desde dónde quiere que el espectador vea la escena.
Así un escritor ha de pensar y tener claro desde dónde desea que el lector observe la historia.
Con el punto de vista, el escritor tiene que decidir si el lector va a vivir la novela pegado a uno de los personajes o, por el contrario, va a observar todo desde la distancia; si va a saber los pensamientos e intenciones de alguno de los protagonistas o va a ser sorprendido por decisiones que toman, y que el lector no puede conocer de antemano.
Esta opción es fundamental y puede marcar el éxito o el fracaso de una novela. Se me vienen a la cabeza ejemplos de historias que contadas desde otro punto de vista serían insulsas, en cambio los grandes escritores saben dónde hay que colocar la “cámara” para que la historia sea irresistible para el lector.
Pongamos el ejemplo de una historia en la que una mujer enamorada de su marido, descubre que este tiene una aventura con una vecina, y les sorprende en una habitación de un hotel gracias a la llamada delatora de un compañero de trabajo del marido, del que tiene envidia por sus ascensos dentro de la empresa. En esta historia tenemos cuatro posibles puntos de vista. No se nos escapa que, dependiendo de quien nos cuente esta historia, la misma será totalmente distinta.
En muchas ocasiones el escritor sabe que tiene una gran historia en la cabeza pero duda cómo enfocarla, qué punto de vista tomar.
Ahí cobra mucha importancia el Informe Literario de un profesional que puede orientarle. En mis manos cayeron novelas en las que, simplemente cambiando el narrador, dándole más datos al lector o negándoselos, se logró que la historia fuera otra muy distinta y apasionante para sus lectores. Elige bien el punto de vista, es clave lectorcero.com.

ERRORES EN LA REDACCIÓN I: LOS SOLECISMOS

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Detectamos los errores importantes de redacción si atentan contra el significado, pero cuesta mucho más identificar los detalles o las pequeñas imperfecciones.

Acostumbramos a referirnos a ellos con el mismo nombre de error de gramática, anacoluto o solecismo. Pero hay muchos tipos de errores y cada uno tiene su propio nombre.

En esta entrada vamos a intentar hablar de los errores más comunes y relevantes de redacción, además de otros defectos que  deslucen la prosa.

SOLECISMOS

Esta palabra designa «las expresiones que contravienen las reglas de gramática». Son solecismos las frases incoherentes,  los barbarismos léxicos, los calcos sintácticos de otras lenguas, la ausencia de concordancia y, en conclusión, cualquier falta que contravenga la normativa de la lengua:

  • Silepsis: también conocida como concordancia ad sensum o discordancia, consiste en quebrantar la concordancia en el género, el número o la persona para atender al sentido dela frase. Se trata de una cuestión compleja que abarca casos muy variados, desde la discrepancia entre el sexo de la persona y el género gramatical hasta las discordancias deliberadas por motivos estilísticos. Un caso frecuente e importante son los sustantivos colectivos o las expresiones del tipo una parte de o un grupo de, las cuales ejercen una función cuantificadora en el grupo nominal, aunque gramaticalmente ejerzan de núcleo. Un ejemplo de este error sería La mayor parte han aceptado (Lo correcto es La mayor parte ha aceptado).
  • Anacoluto: son aquellas frases rotas, en las que la segunda parte no acompaña a la primera o no se corresponde con ella. Es decir, la falta de coherencia sintáctica en una frase. Ejemplo: La televisión, aparte de distraernos, su función también tendría que ser educativa (La frase correcta sería La televisión, aparte de distraernos, tendría que educarnos).
  • Anantapódoton: es una variante de anacoluto, en el que sólo se expone uno de los dos elementos correlativos que tendrían que aparecer en la frase. A veces puede resultar difícil diferenciar un anacoluto de un anantapódoton o viceversa, ya que los dos rompen el curso lógico de la oración. Ejemplo: El sistema permite mejorar, por una parte, el ruido de los vehículos y el alto riesgo de accidentes (El sistema permite mejorar, por una parte, el ruido de los vehículos y, por otra, el alto riesgo de accidentes).
  • Zeugma: según el DRAE «consiste en que cuando una palabra tiene conexión con dos o más miembros del período, está expresa en uno de ellos y ha de sobreentenderse en los demás». La zeugma es un tipo de elipsis que evita repeticiones innecesarias, pero que puede dar lugar a regímenes irregulares y discordancias gramaticales. Ejemplo: Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.
  • Pleonasmo: se asocia con la redundancia y el énfasis, y se opone a la elipsis. Según el DRAE, «consiste en emplear en la oración uno o más vocablos innecesarios para el recto y cabal sentido de ella, pero con los cuales se da gracia o vigor a la expresión; v. gr. yo lo vi con mis ojos». María Moliner incluye otros ejemplos: «lo escribió de su puño y letra», «entrad dentro», «subí arriba». Ambos diccionarios tratan este fenómeno con benevolencia y, aunque reconocen su carácter redundante o gratuito, no llegan a censurarlo. Martínez de Sousa se muestra más severos y considera correctos solamente los pleonasmos que dan mayor énfasis a la oración. Ejemplos: Reiniciar de nuevo, Volver a reincidir, No lo haré nunca jamás…

¿QUÉ ES UN LECTOR CERO?

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Un lector cero, también conocido como lector beta o beta reader, es alguien que analiza exhaustivamente una novela para localizar posibles fallos antes de presentarla a una editorial, a un concurso o autopublicarla.

Con una lectura en profundidad del texto,  detecta los primeros errores que puede contener el mismo:

  • Incoherencia en la trama
  • Que se mantenga un orden temporal determinado
  • Personajes redondos, no tipos ni arquetipos: coherencia en su descripción, en sus acciones/reacciones y en los diálogos que mantienen, en definitiva, que sean creíbles
  • Repetición de elementos y palabras
  • Muletillas
  • Imprecisión en el lenguaje
  • Errores de concordancia: entre sujeto y verbo, nombre y adjetivo, sustantivo colectivo, números y porcentajes, sujeto múltiple…
  • Uso abusivo adverbios terminados en “mente”
  • Detección de utilización de verbos dicenci, porque entorpecen el ritmo del relato
  • Abuso de pronombres personales
  • Errores tipográficos
  • Errores ortográficos
  • Errores sintácticos

UNIDADES BÁSICAS DE LA EXPRESIÓN

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Las unidades básicas de la expresión son los sonidos, la palabra, la oración y el parágrafo.

En esta entrada, os explicamos las características de cada uno de ellos:

  • Los sonidos: cualquier texto debe prestar la máxima atención a los sonidos que le dan cuerpo. Existen una serie de vicios fónicos que empobrecen considerablemente la calidad de un texto y que deben evitarse en la medida de lo posible, como la cacofonía, el empleo de palabras poco usuales o los apareamientos de palabras y construcciones sintácticas.
  • La palabra: el DRAE la define como sonido o conjunto de sonidos articulados que expresan una idea y, en otra acepción¸ representación gráfica de esos sonidos. Escribir consiste en enlazar palabras, pero respetando sus normas sintácticas y semánticas; por tanto, la calidad del texto depende en su mayor parte de la selección de las palabras que lo componen. Para esta selección debemos tener en cuenta una serie de criterios:
  1. ­Conocer el significado de las palabras utilizadas.
  2. Conocer sus propiedades sintácticas y semánticas.
  3. Tender hacia la simplificación y sencillez en la elección, para aumentar la claridad, naturalidad y concisión.
  4. Rehuir de tópicos que den rigidez al lenguaje.
  5. Evitar las repeticiones de palabras, salvo que se quiera crear un efecto estilístico que potencie la fuerza del mensaje.
  6. No todas las palabras se ajustan a un contexto determinado.
  • La oración: es la unidad constructiva del párrafo. Según el DRAE, conjunto de palabras con un sentido gramatical completo. En este apartado debemos abordar algunas cuestiones:
  1. Las dimensiones: debemos escribir de forma clara, porque las oraciones demasiado largas o excesivamente complejas, dificultan la comprensión del contenido y frenan el ritmo. Por el contrario, la concisión puede terminar conformando un estilo telegráfico, cuyo laconismo contribuye a una difícil comprensión de los textos. En resumen, el número de elementos de la frase debe estar siempre en función de los principios de claridad y simplicidad.
  2. Variedad constructiva: ameniza y agiliza el texto. El castellano ofrece infinitas posibilidades para estructurar los contenidos de una oración, así como una gran riqueza de modalidades enunciativas: afirmaciones, negaciones, interrogativas, exclamaciones, voz pasiva …
  • El parágrafo: unidad constructiva del texto, coloquialmente conocido como párrafo. Su cualidad fundamental es la coherencia, no solamente interna, sino también externa, en su relación con los otros párrafos. Debe ser una unidad con un sentido establecido, en el que todas las oraciones que lo forman están vinculadas en torno a una idea principal. Sus caracteres fundamentales son:
  1. Unidad: todas las oraciones que lo conforman deben configurar un bloque temático, en el que todas hagan referencia a una idea central.
  2.  Coherencia interna: la idea principal y las secundarias deben estar relacionadas jerárquicamente.
  3.  Claridad: que se consigue mediante la unidad y la coherencia interna.
  4. Interrelación entre parágrafos: además de la coherencia interna del párrafo, debe haber una lógica vinculación entre todos los que conforman el texto.