EL PRIMER BORRADOR

corrections-on-text

Aunque “cada maestrillo tiene su librillo” nunca sobra, en mi opinión, ver cómo trabajan otros escritores en su proceso creativo.

Uno se sienta delante del ordenador o del papel y comienza a escribir, hasta ahí creo que coincidimos todos, pero la primera diferencia está en cómo escribes tu primer borrador. Los hay que simplemente escriben lo que se les va viniendo a la cabeza, sin apenas filtro; otros van revisando lo escrito por capítulos o por páginas; incluso están los que no pasan a la siguiente frase hasta que la anterior no está perfectamente pulida y deciden que no la pueden mejorar más. En cualquiera de estos casos, lo importante es tener un primer borrador, como decía Hemingway: “Lo único importante sobre el primer borrador es que lo termines”.

Una vez acabado, el escritor novel empieza a mirar dónde se lo pueden publicar o a qué certamen se puede presentar con ese texto, pensando que su labor creativa  ha concluido. Sabemos que no es así, ahora comienza todo, toca quitarse el traje de escritor y ponerse la toga de juez implacable, y no es sencillo.

Creo que siempre es conveniente dejar la obra guardada en un cajón o en una carpeta del ordenador que podemos titular “No Tocar” durante un tiempo prudencial, el suficiente para que nuestras emociones se atemperen y podamos, en la medida de lo posible, enfrentarnos con un bisturí (o un hacha) a nuestro escrito, lo más alejados del papel de autor. No comiences a revisar este primer borrador si estás emocionado, triste, cansado…

Conviene mentalizarse que este primer borrador tiene que ser modificado varias veces hasta que llegue a ser lo que realmente quieres que sea, hasta que sea lo que sabes que es. Y esta primera corrección la tiene que realizar el autor. Es importante darse cuenta que resolver los problemas del manuscrito es una labor al menos tan creativa como su propia redacción, y así hay que verlo.

Hay varias formas de enfrentarse a esto. Una posibilidad es leer en alto; las palabras escritas no suenan igual que pronunciadas, ahí podrás ver los matices, las entonaciones, lo que se esconde tras lo escrito. Lo ideal es que alguien te lo lea o leérselo a alguien o, en su defecto, grabarte leyéndolo para luego escucharlo y corregir lo que no te haya convencido.

Si logras distanciarte lo suficiente del texto te sorprenderás cómo vas matizando y puliendo aquello que, en un principio, te parecía inmejorable.

Para terminar, otra frase de Hemingway: “Todos mis primeros borradores eran excrementos”.

Seguro que cuando leas esto descubrirás cosas que tú haces de otra manera, ya dije que “cada maestrillo tiene su librillo”. No obstante, si tienes una forma diferente de trabajar con los primeros borradores, comenta, haz tu aportación. Seguro que otros lectores de este blog te lo agradecerán.

Anuncios

2 comentarios en “EL PRIMER BORRADOR

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s