DRAMATIZACIÓN DE LAS ACCIONES

DRAMATIZACIÓN

Para crear una historia capaz de impresionar y emocionar al lector es imprescindible que el relato presente la mayor animación posible, siempre y cuando la naturaleza del mismo lo permita. Un acontecimiento relevante para la historia favorecerá una narración vívida y completa; por el contrario, un hecho insignificante no requerirá un desarrollo similar.

La animación o dramatización del texto se logra introduciendo en él gran variedad de elementos, tanto en el ámbito estructural como en el lingüístico.

Algunos recursos habituales utilizados para lograr la mencionada dramatización son:

  • Cambiar con frecuencia de escenas: para ello se suele dividir el texto en capítulos o episodios, en cada uno de los cuales se desarrolla una situación diferente. Cada parágrafo debe mantener una coherencia interna, al mismo tiempo que estar interrelacionado con el resto del texto.
  • Incluir descripciones en el texto: además de presentar a los personajes o los lugares en los que transcurre la historia, las descripciones se utilizan para cambiar el ritmo del relato en un momento determinado.
  • Alternar la participación de diferentes personajes: la presencia constante y única de uno de ellos puede llegar a cansar y aburrir, salvo que se trate de un monólogo intencionado. Por el contrario, la variedad de personajes avivará considerablemente el relato.
  • Alternar los tiempos verbales: los tiempos en pasado son los más utilizados a la hora de narrar. La riqueza de la lengua castellana nos permite usar varias formas pretéritas de mantera simultánea: lo más normal es recurrir al indefinido o al perfecto, combinado con el presente histórico, para contar las acciones concretas; y reservar el imperfecto para las descripciones tanto de lugares y personajes como de acciones.
  • Incluir diálogos en el texto: la intervención directa de los personajes dinamiza enormemente la narración. Es aconsejable combinar la voz del narrador con la de los protagonistas, favoreciendo así la dramatización de la historia.
  • Introducir elementos inesperados: no se deben confundir con elementos incoherentes y absurdos. Es importante asombrar e impresionar al lector de alguna manera. La aparición de un personaje en un momento dado o la revelación de un secreto guardado celosamente hasta entonces pueden conseguir un golpe de efecto muy interesante. No conviene abusar de los giros inesperados, porque pueden resultar pocos creíbles y no se debe utilizar jamás el deux ex machina en los desenlaces, porque pone de manifiesto la falta de imaginación del autor.

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